Dentro de los sectores industriales en el estado de Chihuahua, destaca uno en particular por sus productos: la industria aeroespacial. La fabricación de aviones, o partes de aviones, es una tendencia en el Estado con miras al crecimiento. No obstante, este sector en la actualidad encara un gran reto en su cadena de proveeduría. En palabras de René Espinosa, presidente del clúster aeroespacial del estado de Chihuahua, “la falta de integración de la cadena proveeduría a esta industria hace que proyectos no se concreten”. René Espinosa; y Xavier Hurtado, director del Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial, A.C. (FEMIA), coinciden en que la proveeduría tiene un oportunidad de crecimiento para satisfacer las necesidades del sector.  En entrevista exclusiva para Mexico Industry, ambos industriales explicaron el estado actual de la cadena de proveeduría del sector aeroespacial, sus retos, dificultades y posibilidades en el estado de Chihuahua.


Industria aeroespacial: distinta a las demás industrias


De acuerdo con René Espinosa, la industria aeroespacial tiene grandes diferencias con otras industrias, particularmente en los empleos que esta ofrece. “A pesar de que no genera grandes cantidades de empleos como otros sectores, la industria aeroespacial genera empleos con mejores remuneraciones. Esto debido a que la especialización de los empleados, cuestiones técnicas y certificaciones que se deben manejar logra que los empleos sean mejor pagados”, explicó.


Por otro lado, Xavier Hurtado detalló que la diferencia de este sector a otros es la naturaleza de los contratos que los proveedores puedan lograr con las empresas. “Mientras que en la industria automotriz, por ejemplo, los contratos son por proyecto por un límite corto de tiempo y en algunos casos se deben renovar por un tiempo de seis meses, en esta industria, las empresas, en caso de aprobar exitosamente el proceso para convertirse en proveedor, pueden quedarse con contratos hasta por diez años. Este tipo de contratos es difícil en otras industrias”, compartió.


No obstante, un aspecto en el que ambos coinciden es el crecimiento de este sector: ha crecido en dobles dígitos en los últimos 5 años. Particularmente, en 2017 creció 13%. Para el 2036 se estima la necesidad de 4,600 aeronaves nuevas en el mundo. Además, el sector tiene un promedio de exportación anual de 1.5 billones de dólares y un promedio de 634 millones de dólares de compra de proveeduría en México. “Estos indicadores porcentuales no los tiene otra industria”, afirmó Espinosa.


Proveeduría de la industria aeroespacial, en crecimiento


No obstante, a pesar de la posibilidad de crecimiento y los enormes capitales que se manejan en este sector, la relación entre proveeduría e industria está lejos de ser la ideal. Ambos industriales coinciden en que hay pocos proveedores a nivel nacional y estatal para el sector aeroespacial; esto debido a los requisitos que las empresas piden a los interesados en sumarse a la cadena de proveeduría. “Antes de convertirse en proveedor, las empresas con capacidad industrial de manufactura y aplicación de procesos a partes que vuelan primero necesitan certificarse para luego ser considerados. Se les hacen contratos de prueba y solamente si salen bien en estas pruebas pueden obtener contratos a largo plazo”, expresó.


El proceso para las empresas en convertirse en proveedores es complejo. Entre las certificaciones que deben aprobar se encuentran la AS91100, NADCAP, entre otras. Algunas de estas certificaciones toman de 2 a 4 años para obtener la aprobación. “En cuestión de maquinados u otros procesos puede ser un poco más rápido, pero estoy hablando de dos años”, explicó Espinosa.


Además, el retorno de inversión para empresas interesadas en convertirse en proveedores es de 7 a 10 años. “Es un modelo a largo plazo, no es una unidad de negocio rápidamente redituable, como la metalmecánica o automotriz”, añadió.


Por su parte, Hurtado agregó lo siguiente: “Algo que muchos proveedores quieren es que primero se les haga un contrato para después certificarse. Sin embargo, esto no va a pasar. En México se batalla por esta razón. Las empresas no están dispuestas a arriesgarse en asumir costos por un objetivo que no es seguro. Es entendible, pero es lo que la industria requiere”, recalcó.


Un aspecto importante es que las diferencias con otros sectores también son notorias. De acuerdo con Espinosa, para una empresa de maquinados no es lo mismo hacer millones de piezas al mes para la industria automotriz que hacer de cinco a 50 piezas para dos meses, que son los volúmenes que a veces se manejan en la aeroespacial.


La falta de proveeduría nacional y estatal fuerza a las empresas a buscar sus proveedores en otras partes del mundo. Para Hurtado, la competencia que enfrenta México es fuerte, particularmente, contra el sureste asiático. “En lugar de que la derrama económica se vaya para Chihuahua o México, se está yendo para allá”, dijo.


Hurtado calificó como altas las regulaciones y pruebas que se tienen que hacer para poder ser proveedor, pero para él son normas que se tienen que cumplir por cuestión de aeronavegabilidad. “Hay partes críticas en el avión donde no se puede jugar: las empresas necesitan certificarse para garantizar la seguridad de los vuelos”, compartió.


Falta de proveeduría en la industria aeroespacial: un tema cultural


Además del aspecto de inversión, otro aspecto que Hurtado detecta en la proveeduría de este sector en México es el aspecto cultural. Para el director del Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores, el problema no son las habilidades duras (habilidades para manufacturar partes u operar la parte tecnológica); el problema está en las habilidades blandas. “Tenemos un severo problema porque no somos ágiles. Por ejemplo, hay empresas que buscamos vincular con los proveedores, pero estos tardan mucho en responder. En otros países, en menos de 48 horas ya tienen una cotización hecha a alguna empresa interesada. Aquí en México pueden pasar tres semanas y los proveedores aún no tendrán lista una cotización”, explicó.


De acuerdo con Hurtado, otra diferencia cultural es que algunos proveedores de este sector cotizan a libro abierto, y algunas empresas mexicanas se resistan, debido al temor de que otros se enteren de sus márgenes de ganancias y de mostrar sus operaciones. “Sin embargo, esto no les debe preocupar”, compartió Hurtado.


Chihuahua, estado líder en industria aeroespacial


Entre Chihuahua y Ciudad Juárez existen 45 operaciones certificadas en este sector, como Cessna, Beechcraft y Bell Helicopter. Estas empresas cuentan con certificaciones aeroespaciales que proveen subensamble, fabricación de estructura, maquinados de pieza, fabricación de componentes eléctricos (fuselajes), turbinas, asientos, arneses, entre otros.


Para Hurtado, el sector aeroespacial tendrá crecimiento, ya que en el Estado se encuentran establecidas empresas grandes que tienen cierto crecimiento. Naturalmente, la parte preocupante para él es que los proveedores no caminan a la velocidad que la industria requiera. Para esto, el clúster aeroespacial se da a la tarea de vincular proveeduría y empresas. De acuerdo con Espinosa, el clúster trabaja con FEMIA para encontrar empresas locales que tengan las capacidades, principalmente maquinados, para proveer al sector.


El clúster, además, mantiene conversaciones con los dueños de la empresa para ayudarles a transitar hacia la cadena de proveeduría. Ofrecen, además, cursos de capacitación para educar a las empresas en el ámbito aeroespacial.


“El clúster es un facilitador, no da la solución, pero si podrá ayudar a facilitar la vinculación y acercamiento por la puerta de atrás con las tractoras y compradores”, destacó Espinosa.


Futuro de la industria, futuro a nivel global


Según explicó Hurtado, los mercados y las aerolíneas actualmente compran aviones comerciales en grandes cantidades: “hay pedidos por más de 42 mil aviones que, traducidos en tiempo, implican que al menos nueve años no se podrán entregar. De aquí al 2036 está saturada la producción”, recalcó.


Hurtado atribuyó el crecimiento del sector aeroespacial al crecimiento de la población: para él, hay una tendencia a crecer porque hay muchos mercados jóvenes con poblaciones cuyo poder adquisitivo crece. “Un ejemplo es TAR, una aerolínea que actualmente, conecta ciudades que antes no estaban conectadas”.


Por esta razón, consideró que la proveeduría en el sector debe crecer al mismo ritmo que la industria. “Las grandes ensambladoras tiene un objetivo de aumentar en un 30% la producción, pero no lo logran porque la base de la proveeduría no es suficiente. Les está tomando más tiempo de lo esperado”, indicó.


Asimismo, Espinosa recalcó que si no hay empresas a nivel nacional dispuestas a sumarse a la cadena de proveeduría, entonces se buscará traer empresas extranjeras para instalarse en el país.


El reto que tienen es poder lograr identificar empresas que quieran sumarse al sector. La meta es poder ampliar y crecer de una manera significativa la proveeduría nacional”, finalizó.


Más información


Industria aeroespacial


o   En 2017 la industria creció 13% 


o   Para el 2036 se estima la necesidad de 4,600 aeronaves nuevas en el mundo 


o   El sector exporta anualmente 1.5 billones de dólares 


o   Tiene 634 millones de dólares destinados a compra de proveeduría en México