La historia de los impuestos es casi tan antigua como la humanidad existen registros de las primeras leyes tributarias en Egipto, China y Mesopotamia.

 

Si piensas que no tienes que saber nada de impuestos, porque es algo de

lo que se encarga tu “contador” permíteme decirte que estás muy equivocado. Ya sea que tengas tu propio negocio, estés pensando en iniciar uno o solo seas un empleado la información que voy a compartir contigo te interesa:

 

1.    La Formalidad

La informalidad es una tentación en la cual suelen caer muchos emprendedores, principalmente al inicio de su negocio por la falta de información, pero se trata de una puerta falsa. La informalidad conlleva grandes riesgos debido a que le cierras la puerta a tu negocio al crecimiento y en riesgo de recibir multas por parte de la autoridad tributaria o incluso hasta la clausura de tu emprendimiento.

 

Siempre es mejor trabajar en la formalidad el que tu negocio cumpla con los requisitos que marca la ley primero te quitará un peso de encima, además de que te puede traer otros beneficios como:

 

• Obtener créditos o financiamientos del Gobierno o instituciones financieras

• Participar en licitaciones gubernamentales

• Obtener apoyos públicos o privados

• Poder ofrecer tus servicios a empresas más grandes

 

2.    Identifica el régimen que más te conviene

La Secretaría de Hacienda contempla diferentes regímenes fiscales en los cuales puedes tributar. De entrada, puedes tributar como persona física o persona moral, cada una tiene diferentes tipos: las personas físicas pueden constituirse bajo el régimen de servicios profesionales, actividad empresarial, arrendamiento, RIF (régimen de incorporación fiscal) y las personas morales existen SA, SA de CV, S de RL o SC.

 

Para escoger la figura que más te conviene debes tener en cuenta diferentes aspectos como:

 

¿Quiénes serán tus clientes?

• ¿Qué productos o servicios venderás?

• ¿Cómo quieres pagar impuestos?

 

3.    Busca a un experto

Como decía Albert Einstein: “Lo más difícil de entender del mundo es el impuesto sobre la renta”. Y es que, aunque en ocasiones es factible que tú mismo puedas llevar tu contabilidad, realizar tus facturas electrónicas o presentar tus declaraciones de impuestos, contratar los servicios de un contador nunca serán un gasto, sino que se trata de una inversión.

 

 ¿Sabes de que se trata un CSD? ¿Sabes qué significa DIOT o FIEL? ¿Sabes para qué sirve un archivo .req? ¿Sabes qué es y para qué sirve el buzón tributario?

 

Todos estos son temas que un contador conoce y más allá de conocer los conceptos, el juego de los impuestos se trata de construir una estrategia para tu negocio donde puedas aprovechar todos los beneficios posibles que la ley permita.

 

4.    No mezcles tus finanzas personales con las del negocio

En el inicio de los negocios es muy común que el emprendedor mezcle sus finanzas y las de su negocio lo que lo perjudica al final, porque termina sin saber que tan rentable fue su negocio, además de que perjudica el crecimiento del negocio, terminas pagando más impuestos e incluso puede llevar a la quiebra del mismo.

 

Lo más recomendable es que al iniciar un negocio cuentes con un presupuesto y te asignes un sueldo si es posible.

Espero que estos consejos te sean de utilidad y no tomes a la ligera este tema recuerda que al final los impuestos pueden representar hasta el 30% de tus ingresos.