En los últimos años hemos visto cómo distintos autores han escrito sobre las transformaciones que se han desarrollado en el mundo, los avances tecnológicos, la comunicación y el entretenimiento, los cuales han impulsado cambios no solo en los hábitos en el trabajo y hogar, sino también en la democracia y la política económica.


A partir de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, se desarrollaron estrategias en contra de su principal competencia económica y geopolítica, China. Este hecho ha provocado una significativa caída en el crecimiento económico del “gigante asiático”, el cual había crecido a tasas de dos dígitos en los últimos años. 


Resultado de esta “guerra comercial” ha colocado a México como el principal socio comercial de Estados Unidos, sin embargo, esto no ha favorecido del todo la economía mexicana, ya que encontramos una golpeada industria de la construcción y una caída en el indicador de la actividad industrial, además, de acuerdo con las perspectivas del Banco de México, se proyecta un crecimiento para la economía mexicana de entre un 0.2 y 0.7%, dato que pone en más en alerta.


El Inegi publica tres indicadores de corto plazo a nivel nacional que nos dan un panorama de cómo va la economía en el año, antes de publicar los datos del Producto Interno Bruto (PIB), estos indicadores son el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) y el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF). Desde el año pasado pudimos observar en el IGAE una caída en la actividad económica y particularmente en el IMAI en el sector de la construcción lo que se reflejó un caída de la inversión en maquinaria y equipo en el IMFBCF.


Muchos economistas han señalado la inversión pública y privada en el sector de la construcción; sector estratégico por su efecto multiplicado en la economía. En 2018 el sector de la construcción representó en México el 7% del PIB nacional y dentro de las actividades secundarias representó el 24%, datos acordes al INEGI.


En los últimos meses también hemos visto cómo el Banco de México ha comenzado a reducir la tasa de interés, como resultado de la reducción de la tasa por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y la reducción también en países emergentes, además de la estabilidad de la inflación. Esta acción de política monetaria tiene también un efecto positivo la economía, ya que se incrementa la masa monetaria en circulación para hacer frente a la baja inversión que ha vivido el país en los últimos meses, como lo demostraron los indicadores de corto plazo del Inegi.


Sin duda las perspectivas de la economía representan un reto para México en 2020, sin embargo, este hecho también es una realidad en muchos otros países. La necesidad de establecer estrategias para impulsar la economía con mayores inversiones deberá ser prioridad tanto de iniciativa pública como privada.