Juan A. Pizano, socio del área de comercio exterior y aduanas de Deloitte; e Ignacio Yáñez, socio de la práctica de cumplimiento aduanero y de comercio exterior de Intrade, instaron a miembros de la Asociación de la Industria de Exportación (index) de Querétaro a conocer los fundamentos legales para la clasificación arancelaria de cara a la aprobación del T-MEC y la actual guerra comercial entre EE.UU. y China.


“Estamos en un momento en el que China puede ser parte de nuestro futuro, pero también debemos ver qué puede pasar con T-MEC y lo que esto implica”, expresó Teresa González, de la firma EY, para abrir el panel “Clasificación arancelaria de las mercancías y su impacto para las mercancías chinas”, en la que participaron los citados expertos.


“Cada una de sus clasificaciones arancelarias, que les determinan en sus pedimentos, tiene una fundamentación legal. Esa clave, esos ocho dígitos que vienen en sus pedimentos y codifican sus mercancías para efectos de poder determinar su cuota arancelaria, es necesario que ustedes la comprendan o implica para las compañías que están administrando”, subrayó Ignacio Yáñez.


Para ello, sumó, es pertinente hacer una consulta de clasificación arancelaria con la autoridad, a fin de estar en regla y pagando los gravámenes justos.

 

EL GIGANTE ASIÁTICO


Otro de los temas que expusieron los panelistas es la instalación de empresas chinas ante la coyuntura ocasionada por la guerra comercial.


Y es que para evitar las medidas arancelarias que Estados Unidos impuso a China, algunas compañías del gigante asiático han visto a México como un medio para evitar esos gravámenes; sin embargo, pueden llegar a convertirse en un obstáculo para la especialización de la manufactura mexicana, así como para cumplir con los pedimentos de proveeduría local que el T-MEC establece para quienes busquen exportar productos en la región de Norteamérica.    


“Aquí el problema es que están llegando muchas compañías y ustedes podrían incluso ser los vehículos de esas compañías para manufacturar productos o ensamblar el producto y tratar de enviarlo a los Estados Unidos, pero el simple ensamble, no confiere el origen”, alertó Juan A. Pizano.

El especialista de Deloitte destacó que con la referida guerra comercial, EE.UU. le ha aplicado medidas arancelarias a las importaciones chinas que ya acumulan un monto que ronda los 550,000 millones de dólares, “para ponerlo en perspectiva, son aproximadamente de 10 a 15% más que las exportaciones de México a Estados Unidos”.


En este sentido, el socio de Intrade sostuvo que a los capitales chinos “les interesa venir a México y exportar como si ellos estuvieran en China, con el mismo trato que tenían antes. El papel de México está siendo como el de un tercer país ensamblador. Lo que sí anticipo es que puede ser un retraso en el exitosísimo desarrollo de la industria manufacturera mexicana”.


Pues el panelista consideró que la manufactura mexicana ha ido elevando su complejidad, “y el que lleguen estas compañías al país, sin ninguna política de estado que las ubique, por ejemplo, en zonas donde quizá haga falta una manufactura o un ensamble más sencillo y nos la traiga a zonas como el bajío, donde el nivel de manufactura ya es más complejo, incluso al nivel de países desarrollados. Querétaro es una de ellas, eso puede un reto para nuestro país”, subrayó el especialista.